La flacidez facial es un problema común que afecta tanto a hombres como a mujeres a medida que envejecen. Esta condición se caracteriza por la pérdida de firmeza y elasticidad en la piel del rostro, lo que puede llevar a una apariencia cansada y envejecida. Aunque, no todo es culpa del paso del tiempo: el estrés, la falta de descanso, el tabaco, la inadecuada alimentación, las largas exposiciones al sol, la exposición a las pantallas (sí la luz azul también envejece)… son también algunas de las causas que favorecen el envejecimiento facial y, en consecuencia, la flacidez facial.

La flacidez facial es la pérdida de tonicidad en la piel del rostro que da a la cara un aspecto “caído” y de pérdida del óvalo facial. Esto ocurre cuando las fibras de colágeno y elastina, que mantienen la piel firme y elástica, se deterioran con el tiempo.
Los síntomas más habituales son: la pérdida de firmeza, el descolgamiento de la piel, la aparición de arrugas y de párpados caídos, los ligues nasolabiales más profundos y los cambios de volúmenes faciales.

Diferencias entre hombres y mujeres

Aunque la flacidez afecta a ambos géneros, existen algunas diferencias clave en cómo se manifiesta en hombres y mujeres.

  • La flacidez facial en hombres: Tienen una piel más gruesa y una mayor densidad de colágeno, lo que generalmente retrasa la aparición de la flacidez. Sin embargo, una vez que aparece, puede ser más pronunciada debido a la mayor cantidad de tejido graso en ciertas áreas, como el cuello y la mandíbula.
  • La flacidez facial en mujeres: Su piel es más delgada y tiende a perder colágeno a un ritmo más rápido, especialmente después de la menopausia. Esto puede llevar a una aparición más temprana de la flacidez, particularmente en las mejillas y la línea de la mandíbula.

Las causas más comunes de la flacidez

La flacidez facial puede ser el resultado de varios factores, algunos de los cuales están bajo nuestro control, mientras que otros no lo están.
Entre los factores que pueden determinar que el proceso de la flacidez sea más lento están:

  • Protegernos de la exposición al sol
  • Una buena genética
  • Una dieta equilibrada y saludable
  • La ingesta habitual de agua, bebidas naturales e infusiones sin azúcar
  • Dormir y descansar un mínimo de 8 horas
  • Evitar y gestionar las situaciones de estrés
  • Tener unos hábitos de vida saludables
  • Evitar la polución
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol
  • Realizar ejercicio físico habitualmente
  • Usar cosmética adecuada a las necesidades de nuestra piel
  • Tratamientos faciales personalizados

¿Cuándo aparece la flacidez en la cara?

A partir de los 30 años, pueden empezar a aparecer los primeros signos de flacidez, pues la producción de colágeno y elastina empieza a disminuir gradualmente.

Flacidez facial a los 40 años

Durante los 40 años, la pérdida de colágeno se acelera y la piel puede comenzar a mostrar signos más evidentes de flacidez. Las arrugas y líneas de expresión, que pueden haber comenzado a aparecer en la década de los 30, se vuelven más pronunciadas en los 40. Las áreas más comunes donde se notan son alrededor de los ojos (patas de gallo), la boca (líneas de marioneta) y la frente.

La producción de colágeno y elastina, las proteínas responsables de mantener la piel firme y elástica, disminuye considerablemente a partir de esta edad. Esto puede resultar en una piel más suelta y menos elástica, y la aparición de líneas finas y arrugas se hace más evidente.

Además, la renovación celular se ralentiza, lo que puede hacer que la piel se vea más apagada y menos radiante. Las células muertas tienden a acumularse en la superficie de la piel, contribuyendo a esta pérdida de luminosidad.

Flacidez facial a los 50 años

A los 50 años, la flacidez facial puede ser más prominente debido a la disminución de la producción de colágeno y elastina y a los cambios hormonales en la mujer. La perimenopausia y la menopausia tienen un impacto en la piel, la disminución de los niveles de estrógenos, las hormonas que ayudan a mantener la elasticidad de la piel, favorece la pérdida de colágeno y elastina. Esto resulta en una piel más delgada, menos elástica y más propensa a las arrugas, que tiene más dificultades para regenerarse.
La menopausia también afecta las glándulas sebáceas, que producen menos sebo (aceite natural de la piel). Esto resulta en una piel más seca y escamosa, que puede sentirse áspera y menos suave acentuado porque la piel, con los cambios hormonales propios de esta etapa tiende a perder su capacidad para retener la humedad. El resultado es que se agrava la sequedad e irritación cutánea, al tiempo que aumenta su sensibilidad.

Aunque no podemos detener el paso del tiempo, existen diversas estrategias y cuidados que pueden ayudar a retrasar la aparición de la flacidez en cada etapa de la vida.

  • Protección solar: Usar protector solar diariamente para proteger la piel de los dañinos rayos UV.
  • Hidratación: Mantener la piel bien hidratada con productos que contengan ácido hialurónico y otros humectantes.
  • Dieta equilibrada: Consumir alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras, que ayudan a combatir el daño de los radicales libres. Y evitar grasas saturadas así como exceso de sodio en nuestra dieta que afectan negativamente a la calidad de la piel.
  • Evitar el tabaco que acelera el envejecimiento cutáneo.
  • Protegernos de las pantallas: La luz azul envejece y deshidrata la piel, lo que puede acentuar la flacidez cutánea.
  • Evitar el consumo de alcohol pues contribuye a la deshidratación de la piel.
  • Rutina de cuidado de la piel: Incluir productos con retinoides y péptidos para estimular la producción de colágeno, especialmente a partir de los 40 años.
  • Ejercicio facial: Realizar ejercicios faciales para fortalecer los músculos subyacentes y mejorar la tonicidad de la piel.
  • Tratamientos profesionales: Considerar tratamientos como la radiofrecuencia para estimular el colágeno y la elastina. Así como las vitaminas faciales para mejorar la hidratación y la calidad de la piel.

Combatir la flacidez y la piel envejecida requiere un enfoque integral que combine una buena rutina de cuidado de la piel, hábitos de vida saludables así como  la ayuda de tratamientos profesionales tanto de medicina estética como de estética avanzada. 

Para que los tratamientos para combatir la flacidez facial sean efectivos es imprescindible un buen diagnóstico, un enfoque global y una personalización de cada procedimiento.

Cirugía facial:

Cuando la flacidez es muy evidente, el lifting facial es una opción efectiva para aquellos que buscan una solución más permanente para combatir los signos avanzados del envejecimiento en el rostro y el cuello, ofreciendo una apariencia rejuvenecida y revitalizada.

Los principales objetivos de esta cirugía facial son: reducir la flacidez facial, suavizar las arrugas y pliegues que aparecen con la edad y mejorar la definición del óvalo facial. 

Lifting facial sin cirugía

Algunos de los tratamientos más eficaces de medicina estética para luchar contra la flacidez facial son los englobados dentro del grupo de procedimientos de lifting facial sin cirugía:

Hilos tensores:

Consisten en la inserción de hilos biocompatibles bajo la piel, los cuales se tensan para levantar y reafirmar la piel flácida. Estos hilos también estimulan la producción de colágeno.

Rellenos dérmicos:

Los rellenos de ácido hialurónico o colágeno se inyectan en áreas específicas para restaurar el volumen perdido, proporcionando un efecto de levantamiento y mejorando la firmeza de la piel.

TempSure Envi:

Este tratamiento utiliza radiofrecuencia para calentar las capas profundas de la piel, estimulando la producción de colágeno y elastina, lo que mejora la firmeza y elasticidad de la piel.

Morpheus 8:

Combina las microagujas con la radiofrecuencia para remodelar y reafirmar la piel. Las microagujas crean pequeñas lesiones que promueven la regeneración de colágeno mientras la radiofrecuencia estimula el tensado de la piel.

Radiofrecuencia facial:

Utiliza energía de radiofrecuencia para calentar las capas profundas de la piel, lo que estimula la producción de colágeno y mejora la firmeza y elasticidad de la piel con el tiempo.

Carboxiterapia:

Involucra la inyección de dióxido de carbono (CO2) bajo la piel, lo que mejora la circulación sanguínea y estimula la producción de colágeno, ayudando a reducir la flacidez.

Mesoterapia facial:

Consiste en la inyección de vitaminas, minerales y otros nutrientes directamente en la piel, promoviendo la producción de colágeno y elastina, mejorando así la firmeza y la textura de la piel.

Tratamiento regenerativo autólogo:

Utiliza las plaquetas y factores de crecimiento de la sangre del propio paciente para estimular la regeneración celular y la producción de colágeno, mejorando la elasticidad y firmeza de la piel.

Cada uno de estos tratamientos tiene un enfoque diferente, pero todos buscan mejorar la firmeza de la piel mediante la estimulación del colágeno y la elastina, esenciales para mantener una piel joven y tersa.

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