El paso del tiempo es inevitable y, junto con él, viene la piel envejecida. A medida que los años avanzan, nuestra piel atraviesa diversos cambios que pueden afectar su apariencia y salud. En este artículo, exploraremos las causas detrás del envejecimiento cutáneo, así como los cuidados y tratamientos disponibles para mantener una piel más radiante y juvenil.

El envejecimiento de la piel es un proceso complejo influenciado por factores internos y externos. Entre los factores internos, la genética desempeña un papel fundamental, determinando cómo nuestra piel envejecerá con el tiempo. Además, los cambios biológicos naturales, como la disminución en la producción de colágeno y elastina, contribuyen a la pérdida de firmeza y elasticidad. Otro factor a tener en cuenta son los cambios hormonales, que pueden afectar negativamente la calidad de nuestra piel.

Factores externos que envejecen la piel

Por otro lado, los factores externos también desempeñan un rol importante. La exposición al sol sin protección, así como la contaminación ambiental, pueden acelerar el envejecimiento de la piel. Los rayos ultravioleta del sol dañan las fibras de colágeno y elastina, lo que lleva a la formación prematura de arrugas y líneas de expresión.

Otros factores externos pueden jugar un papel decisivo en cómo va a envejecer nuestra piel son nuestro estilo de vida y nuestra alimentación. El consumo habitual de tabaco y alcohol aceleran el proceso de envejecimiento cutáneo. Entre los factores que también cuentan (y mucho) encontramos el estrés,una alimentación poco equilibrada, pocas horas de sueño, niveles bajos de hidratación, una vida muy sedentaria (la musculatura poco trabajada da paso a la flacidez), así como una falta de rutina de cuidado de la piel.

El envejecimiento de la piel es un proceso natural y gradual que varía en cada persona según su herencia genética, los factores ambientales y su estilo de vida. Sin embargo, el cuidado adecuado, los hábitos saludables y los tratamientos profesionales pueden ayudar a minimizar y tratar estas señales del envejecimiento, manteniendo la piel con un aspecto más joven y saludable.

Piel más fina y delicada

A medida que envejece, la piel se vuelve más delgada y frágil como consecuencia de la pérdida de grasa. La piel alípica, es decir, con falta de tejido graso, es más fina, por lo que es más fácil ver los capilares que hay debajo y, en el rostro, también los contornos de los huesos. Además, tiene más dificultad de retener el agua, por lo que suele tener una apariencia más seca y deshidratada. La piel envejecida también puede ser menos capaz de sentir el tacto, la presión, la vibración, el calor y el frío.

Arrugas y líneas de expresión

Una de las señales más visibles del envejecimiento cutáneo son las arrugas y líneas de expresión. A medida que la piel envejece, la producción de colágeno y elastina disminuye, lo que, combinado a con la repetición constante de movimientos faciales a lo largo de los años, conduce a la formación de arrugas y líneas finas, especialmente alrededor de los ojos, la boca y la frente.

Si hemos fumado, el gesto repetido de los labios alrdedor del cicarrillo también va a pasar factura con el envejecimiento de la piel (más evidente en personas fumadoras). Es lo que se conoce como rictus o, popularmente como “código de barras”. Se trata de pequeñas arrugas verticales alrededor de los labios que, con el tiempo, se hacen visibles incluso en reposo.

Desarrollo de surcos y pliegues

Aunque puede parecer lo mismo que las arrugas no lo son.  A medida que la piel pierde su elasticidad, pueden formarse surcos y pliegues más profundos en áreas como alrededor de la boca y la nariz. Los párpados tienden a caer y pueden provocar un efecto de “persianita” o doble párpado que envejece la mirada otorgándole un aspecto más triste o cansado. Los pliegues alrededor de la boca y la nariz (surcos nasogenianos) dan un aspecto de “boca de marioneta” que puede verse empeorado como consecuencia de la flacidez.

Signos de piel envejecida

Pérdida de firmeza y elasticidad

La piel joven se caracteriza por su firmeza y elasticidad debido a la presencia de colágeno y elastina. Sin embargo, con el tiempo, la producción de estas proteínas disminuye, lo que provoca una pérdida de la estructura y tono de la piel.  La falta de firmeza puede llevar a la flacidez en ciertas áreas, como el cuello, los párpados, la mandíbula y la papada principalmente. La piel puede parecer menos definida y mostrar signos de caída.

Pérdida de volumen

A medida que envejecemos, también perdemos grasa en el rostro, lo que puede dar lugar a un aspecto más demacrado y menos lleno en ciertas áreas. Esto provoca un cambio en las facciones faciales, como la pérdida del óvalo facial, de la prominencia de las mejillas, mentón caído, hundimiento de la zona ocular, etc. Los labios también se ven afectados por esta pérdida de volumen, especialmente el superior que se va retrayendo y haciendo más fino a medida que envejecemos.

Manchas y cambios en la pigmentación

Otro signo revelador del envejecimiento cutáneo son las manchas y cambios en la pigmentación. La sobreexposición al sol puede desencadenar una producción excesiva de melanina, resultando en la aparición de manchas oscuras en la piel y desigualdades en la pigmentación de la piel, conocidas como hiperpigmentación.

Textura irregular y poros dilatados

La piel envejecida puede volverse más áspera al tacto debido a la acumulación de células muertas en la superficie de la piel y a la ralentización de la renovación celular. Además, los poros pueden parecer más grandes debido a la pérdida de elasticidad en la piel y al acumulo de sebo y células muertas en los folículos.

Pérdida de luminosidad

La piel joven suele tener un aspecto radiante debido a la rápida renovación celular y la presencia de colágeno. La piel envejecida puede perder esta luminosidad natural como consecuencia de diferentes factores como la falta de una textura uniforme, poros demasiado dilatados, la piel más fina, etc

Mantener una rutina adecuada de cuidado de la piel es esencial para prevenir y tratar los signos del envejecimiento. Esto incluye una limpieza suave pero efectiva, así como una exfoliación regular para eliminar las células muertas y fomentar la renovación celular. La hidratación profunda es crucial para mantener la barrera cutánea intacta, y la protección solar diaria ayuda a prevenir el daño causado por los rayos UV.

La incorporación de productos anti-envejecimiento en tu rutina puede marcar una gran diferencia. Los retinoides, derivados de la vitamina A, son conocidos por su capacidad para estimular la producción de colágeno y mejorar la textura de la piel. Los antioxidantes, como la vitamina C, ayudan a combatir los radicales libres y reducir el estrés oxidativo.

En este vídeo te mostramos algunos de los cuidados de la piel que aconsejamos desde IM CLINIC.

Los médicos estéticos siempre aconsejan prevenir la piel envejecida, para evitar tener que tratarla. Pero una vez aparecen los signos de la edad, aún existen muchos tratamientos faciales que permiten mejorar la calidad de la piel y alargar su juventud. Estos son algunos de ellos:

Radiofrecuencia

La radiofrecuencia utiliza energía electromagnética para calentar las capas profundas de la piel. Este calor estimula la producción de colágeno y elastina, lo que resulta en una piel más firme y tersa. Es un tratamiento eficaz para tratar la flacidez facial y corporal.

Existen diferentes tipos de radiofrecuencia según las necesidades de tu piel como Indiba, Tempsure Envi y Morpheus 8.

¿Quieres descubrir cómo es el tratamiento con radiofrecuencia? En este vídeo te lo mostramos.

Hilos tensores

Los hilos tensores son suturas que se insertan debajo de la piel para elevar y tensar áreas específicas del rostro y el cuerpo. También llamado lifting facial sin cirugía, los hilos tensores estimulan la producción de colágeno y ofrecen resultados inmediatos y a largo plazo en términos de firmeza y contorno facial.

Rellenos dérmicos

Los rellenos dérmicos, como el ácido hialurónico, se inyectan en la piel para restaurar el volumen perdido y rellenar arrugas y pliegues. Son especialmente útiles para tratar surcos nasolabiales y líneas de marioneta. Pero también para recuperar los volúmenes perdidos y mejorar la flacidez facial, consiguiendo así un aspecto global rejuvenecido.

Peeling químico

Este procedimiento implica la aplicación de una solución química en la piel para exfoliar las capas superficiales y mejorar su textura. Ayuda a reducir manchas, arrugas finas y cicatrices de acné. Debe ser realizado por un médico estético después de un diagnóstico preciso. Existen diferentes tipos de peeling químico para conseguir eliminar arrugas finas, mejorar la calidad y la textura de la piel, unificar el tono del cutis, cerrar poros y conseguir una mayor luminosidad y salud de la piel del rostro

Bioestimulación

Este tratamiento repara y regenera los tejidos desde el interior mediante la activación de fibroblastos. Este tratamiento de bioestimulación regenera la piel facial otorgándole más luminosidad, tersura y un aspecto más saludable. Consiste en extraer el plasma rico en plaquetas (PRP) de la sangre de la paciente y seleccionar las proteínas que ayudan a la recuperación del tejido donde se inyectarán.

Tratamiento de bioestimulación para pieles envejecidas
Cuidados de la piel envejecida

Mesoterapia facial

La mesoterapia facial aporta a la piel un aspecto más terso, luminoso e hidratado mediante microinfiltraciones de vitaminas y sustancias revitalizantes y nutritivas  como el ácido hialurónico, oligoelementos, péptidos, aminoácidos, minerales, ácido retinoico, etc.

Tratamiento con láser o IPL

Este tratamiento utiliza un láser o un IPL eliminar las capas externas de la piel, promoviendo la regeneración de células frescas y estimulando la producción de colágeno. Es efectivo para reducir arrugas, manchas en la piel y cicatrices, al tiempo que consigue un tono uniforme eliminando manchas y elimina las lesiones vasculares. Mejora la textura y el tono de la piel otorgándole un aspecto vital, sano y joven.

Recuerda que siempre es imprescindible consultar con un profesional de la medicina estética antes de elegir tratamientos específicos para tu piel, ya que cada persona tiene necesidades únicas.

  • Una alimentación equilibrada, rica en antioxidantes y vitaminas, así como baja en grasas saturadas y azúcares refinados, es crucial para mantener la salud de la piel.
  • Reducir el consumo de alcohol y tabaco ayuda a prevenir el estrés oxidativo y el daño celular.
  • Dormir lo suficiente permite que la piel se regenere durante la noche, y la gestión efectiva del estrés contribuye a mantener un equilibrio hormonal que se refleja en la piel.
  • Proteger la piel del sol, especialmente en verano, pero también durante todo el año es imprescindible para evitar el fotoenvejecimiento, así como problemas graves de salud.
  • Ser constantes en nuestra rutina diaria del cuidado de la piel: limpiarla, exfoliarla, hidratarla y ofrecerle los oligoelementos necesarios en cada etapa de la vida permite proteger la piel y mejorar su calidad.
  • Acudir a un profesional de la estética para realizar una limpieza e hidratación en profundidad.

Invertir en el cuidado de la piel es una apuesta por tu bienestar general. Con el conocimiento adecuado, tratamientos estéticos para cada etapa, un enfoque proactivo y personalizado, puedes disfrutar de una piel que refleje tu vitalidad y belleza interior a lo largo de los años.

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