La piel sensible es una condición cutánea en la que esta posee una alta reactividad ante estímulos externos – como pueden ser los cambios de temperatura o ciertos productos químicos – o internos – estrés y hormonas. Esto se manifiesta con síntomas como las rojeces, el picor, el eritema, la tirantez y la descamación. Si sientes que tu piel reacciona con facilidad, este artículo te ayudará a entender por qué ocurre y cómo cuidarla correctamente.
¿Qué es la piel sensible?
La piel sensible, o también conocida como reactiva, no es una enfermedad. Es una condición que simplemente se caracteriza por tener una barrera cutánea debilitada. Esto facilita la penetración de agentes externos en la dermis, provocando irritación o inflamación.
Causas de la piel sensible
Las dos causas principales de una piel sensible es una barrera cutánea debilitada y unas terminaciones nerviosas con mucha sensibilidad a agentes externos e internos. De hecho, hay personas que simplemente con un roce, ya sienten escozor o picor. Estos son los principales factores que influyen en una piel sensible:
Factores genéticos
La genética es la responsable de que algunas personas tengan la piel más fina o reactiva. Además, cabe destacar que las pieles claras suelen ser más proclives a sufrir sensibilidad en la piel.
Alteración de la barrera cutánea
El uso excesivo de exfoliantes, cosméticos agresivos o ciertos tratamientos no adecuados puede debilitar la piel y hacerla más vulnerable.
Factores ambientales
La exposición solar, la contaminación y las temperaturas extremas como el frío, el calor y el viento, son agentes que pueden empeorar las reacciones cutáneas. Algunas pieles responden negativamente y con cierta facilidad a los agentes ambientales.
Estrés y estilo de vida
Está demostrado que el estrés y un estilo de vida poco saludable hace que la piel tenga mayor sensibilidad, apareciendo síntomas como la tirantez, los picores o el enrojecimiento.
Uso de cosméticos inadecuados
Las pieles sensibles requieren de cosméticos específicos. Usar productos con perfumes, alcohol, sulfatos y conservantes puede provocar irritación en las pieles sensibles.
Cómo cuidar la piel sensible
¿Quieres tener una piel sana y decirle adiós a la irritación y el enrojecimiento? Estas son las rutinas y tratamientos faciales más indicados para cuidar la piel sensible.
Limpieza suave
Si usas maquillaje lo mejor para eliminarlo es un desmaquillante que lo arrastre de forma suave, sin frotar ni dañar el cutis. Puedes optar por desmaquillante en aceite, aguas micelares, bálsamos y leches limpiadoras. Una vez retirado el maquillaje, se recomienda realizar una segunda limpieza con un limpiador especialmente formulado para pieles reactivas, ya sea gel, loción o espuma. Estos limpiadores no resecan la piel, sino que ayudan a mantenerla hidratada y libre de impurezas.
Exfoliación suave
Es importante no abusar de la exfoliación. De lo contrario, la piel todavía se volvería más reactiva a agentes externos e internos. Lo ideal es una vez por semana y usando un exfoliante que sea preferiblemente enzimático o químico suave. Es importante evitar el gommage o los gránulos abrasivos. Además, confirma que el producto contiene propiedades calmantes e hidratantes que respeten la barrera cutánea.
Hidratación diaria
Otro aspecto básico que debes tener en cuenta a la hora de cómo cuidar la piel, es la hidratación. Las pieles sensibles se alteran fácilmente con la pérdida de agua. Por eso, es preciso usar diariamente una crema hidratante para pieles sensibles y sin perfume, que combata eficazmente la deshidratación de tu rostro.
Protección solar
Protege tu piel con una crema que tenga filtro solar, específico para pieles sensibles, todos los días del año, sin importar si es invierno o verano. Asegúrate que al menos sea SPF 20, y en verano, mejor una de SPF 50. Estarás protegida cada vez que estés al aire libre, al mismo tiempo que evitarás el envejecimiento prematuro de la piel y las quemaduras solares.
Cosméticos hipoalergénicos
Los cosméticos hipoalergénicos están formulados con la finalidad de reducir el riesgo de reacciones alérgicas. No contienen perfumes, alcoholes agresivos ni ingredientes irritantes.
A la hora de elegir productos, busca cosméticos con ingredientes calmantes y reparadores, que hayan sido dermatológicamente testados para pieles sensibles. Algunos ejemplos son el aloe vera, el agua termal, las ceramidas, el aceite de rosa mosqueta o el extracto de centella asiática.
Mesoterapia facial
La mesoterapia es un tratamiento estético que consiste en aplicar inyecciones de sustancias activas, en pequeñas cantidades en la dermis. Entre estas destacan las vitaminas, el ácido hialurónico y otros oligoelementos capaces de mejorar la calidad y la textura del cutis. La mesoterapia sirve para hidratar la piel y prevenir problemas cutáneos, por lo que resulta un tratamiento muy beneficioso para las pieles sensibles. También se emplea para rejuvenecer el rostro, e incluso, mejorar el tono de la piel. En IM CLINIC somos especialistas en mesoterapia y ofrecemos tratamientos faciales personalizados en función del tipo de piel y sus necesidades.
Terapia LED
La terapia LED es un tratamiento no invasivo que utiliza luz de diferentes longitudes de onda y distintos colores para mejorar el estado de la piel. La terapia LED con luz roja sirve para estimular la producción de colágeno, reduciendo la inflamación y favoreciendo la regeneración de las células. Mientras, la luz ámbar es capaz de calmar la piel, combatir las rojeces y reforzar la barrera natural cutánea. Además, hace que los cosméticos aplicados posteriormente tengan más eficacia.
PRP (Plasma Rico en Plaquetas)
El PRP es un tratamiento regenerador que utiliza factores de crecimiento obtenidos de la propia sangre del paciente. Estos factores estimulan la producción de colágeno y elastina, favoreciendo la reparación de la piel y reforzando la función barrera. En pieles sensibles, ayuda a mejorar la tolerancia cutánea, reducir la inflamación y recuperar la luminosidad sin alterar el equilibrio natural del tejido.
Exosomas
Los exosomas actúan como potentes moduladores celulares. Su función es ayudar a regular la actividad celular y potenciar los procesos naturales de regeneración. En pieles reactivas, pueden contribuir a disminuir la inflamación, mejorar la resistencia frente a agentes externos y optimizar la calidad dérmica de forma progresiva.
Láser médico
En casos seleccionados, el láser médico puede emplearse para mejorar la calidad global de la piel, estimular el colágeno y tratar determinadas alteraciones cutáneas. Cuando existen rojeces persistentes o pequeños vasos dilatados, se valoran tecnologías láser específicas de tipo vascular, adaptando siempre el tratamiento al grado de sensibilidad de la piel.
En IM CLINIC, somos expertos en belleza y tratamiento de pieles sensibles. Te ayudamos a encontrar el tratamiento estético más adecuado para ti, minimizando los síntomas y mejorando la calidad de la dermis. Pide tu cita y luce una piel radiante gracias a nuestro asesoramiento personalizado, soluciones a medida y la aparatología médica más avanzada.